
Vivimos en la parte Europea de Rusia, así que en general vamos de vacaciones a Karelia, al Cáucaso, ciudades rusas históricas o a Europa, mientras que el territorio de Rusia al este de los Urales es inalcanzable. Se necesita mucha plata para viajar en avión o mucho tiempo para viajar en el tren y, de nuevo, más plata.
Este año decidimos juntar fuerzas y llegar hasta Baikal. Para eso elegimos la opción más económica: ¡participar en un proyecto voluntario!
En el Baikal hay como mínimo díez proyectos voluntarios por año. Al momento de elegir para nosotros era importante la ubicación, porque queríamos ir a algún lugar donde todavia hubiera poca gente y menos turismo. Aparte era importante elegir un proyecto que tuviera lugar durante la temporada baja cuando los pasajes son más baratos y, de nuevo, hay menos turistas.
Teniendo en cuenta todo lo mencionado elegimos un proyecto en el distrito de Severobaikalsk (república de Buryatia) que tenía lugar en junio.
Yéndome un poco por las ramas les comento las ventajas y desventajas de esa temporada. Es una buena idea de ir en junio porque hay poca gente y hay más chances de conseguir pasajes y quedarse a solos con la naturaleza. Las plantas florecen así que se puede observar alfombras multicolores o juntar yerbas aromáticas para hacer té.

La única desventaja es para aquellos que siempre quieren zambullirse en cualquier depósito de agua que veamos en el camino, como yo. A pesar de que Baikal sea un lago grande bañarse allá es un problema. El agua del Mar Sagrado, como le dicen los indígenas, siempre está fría pero en junio es más difícil entrar al lago que durante el resto del verano ya que recién en mayo el hielo termina de derretirse, y la temperatura del agua no supera los 5°C. No se puede nadar, te agarran calambres. Lo que sí se puede hacer es tomar calor durante un paseo largo debajo del sol (¡pega fuerte, aunque estemos en Siberia!) y zambullirse sin pensar a “las aguas refrescantes” (como decía la descripción del proyecto en la página web).
El camino
El siguente paso era averiguar como llegar a Severobaikalsk, donde nos iba a dar bienvenida el responsable del proyecto. Se podría ir de Moscú a Severobaikalsk en tren que tarda casi cuatro días en llegar. Lamentablemente no teníamos tiempo suficiente, por eso tuvimos que volar de Moscú a Irkutsk. Desde ahí se podía elegir entre otro tren, un barco o un avión a Nizhneangarsk. Se puede viajar barato en tren pero tarda 32 horas, porque no hay una vía al norte a lo largo de la orilla, el tren va primero al oeste por el Transiberiano hasta Taishet y de ahí por el BAM hasta Severobaikalsk.

Teníamos muchas ganas de ir en barco (10 horas para cruzar el lago del sur al norte, la página web prometía “un viaje maravilloso”), pero ese transporte empieza a funccionar recién a mediados de junio (el viaje de vuelta lo hicimos por lago, es un viajecito genial, de verdad) así que tuvimos que volar a Nizhneangarsk. El vuelo también resultó ser divertido, primero, porque volamos en un AN viejito y ruidoso que daba mitad miedo, mitad risa; segundo, porque se veían las cordilleras Baikalsky y Amursky.

Aparte de las vistas al lago, el camino de Nizhneangarsk a Severobaikalsk (alrededor de 25 km) es curioso gracias a las paradas de colectivos: en sus paredes están embaldosados dibujos multicolores dedicados a los constructores del BAM.
No hay duda de que Severobaikalsk es una ciudad legendaria pero lamentablemente por ahora no está acondicionada para recibir turistas. Nos alcanzó medio día para recorrerla. Primero fuimos a la estación de trenes para ver el vecino norteño del Transsib, rieles y vagones sin fin, después pasamos por el museo del BAM que también funciona como museo de naturaleza e historia regional, elegimos unos regalos en la oficina turística, y en el mercado local nos dimos cuenta de la importancia de omul (el pez endémico de Baikal ) en la dieta de la gente del lugar. Había omul crudo, seco, ahumado y en conserva, querés comprar kilos y kilos cuando te das cuenta que no lo vas a encontrar en ningun otro lado del mundo.
Otra curiosidad culinaria de la ciudad es el llamado “pozi”. Consiste en una especie de pasta, bolsitas de masa con relleno de carne y con un agujerito arriba, se cocinan a vapor. En general la porción lleva dos pozi, pero son tan ricos que se puede pedir de a dos o tres porciones por persona desde el principio.

El camping y los alrededores
El nudo central del proyecto era el camping “Eco” ubicado a unos 26 kilómetros de Severobaikalsk. Ahí el primer día nos acomodamos todos en carpas (todavía esperabamos que hubiera algo de calor durante las noches de junio) pero más tarde el frío nocturno y el hielo a menos de un metro de profundidad nos obligaron a mudarnos a habitaciones. Ahí comimos en una cantina veraniega donde nos alimentaban con unas porciones enormes, como si les hubieramos prometido construir una linea más del BAM. Aquí pasabamos las noches al lado de un fogón. De ahí emprendíamos nuestras caminatas laborales.

Eco camping tiene una ubicación genial, que podrían envidiar muchos hoteles “de nivel europeo” situados en la parte sur del lago. Si abren un mapa del distrito de Severobaikalsk, podrán ver una especie de matreshka natural: abajo está la gran circunferencia del Baikal, el lago Maloe Slyudanskoe está separado de él solamente con una franja finita de tierra, éste linda con Bolshoe Slyudanskoe. Toda esa figura de matreshka se aprecia mejor desde la colina situada atrás de Bolshoe Sludyanskoe. La vista se hace más pintoresca todavía gracias a una sierra montañosa cubierta de nieve en algunos lugares. El Baikal está a sólo 500 metros.
Entonces, el camping está situado entre los lagos Bolshoe y Maloe. El lago Maloe está lleno de algas y evitamos zambullirnos en ese, pero en el lago Bolshoe nadamos con muchas ganas y castañeteando los dientes de frío. Claro, el agua en este lago está cinco grados más templada que en Baikal pero igual sigue siendo unos 15 grados menos que en la pileta de la ciudad!

El trabajo
Antes del viaje ya nos habíamos dispuesto a trabajo en serio. Nos dijimos: será dificil, pero por lo menos podremos hacer algo para la protección del Baikal. Pero en realidad trabajamos en lugares tan lindos que uno no podía creer que eso fuera trabajo. La tarea principal del proyecto era limpiar varios senderos ecoturísticos que habían sido creados hace unos años. Había que sacar del camino troncos y ramas que se habían caído, cortar arbustos, colocar troncos en lugares pantanosos o accidentados.

Uno de los senderos se llamaba “Histórico” y llevaba a galerías de mica abandonadas en la colina atras del lago Bolshoe Sludyanskoe (“Slyudyanskoe” quiere decir “de mica”). Caminando por ese sendero uno podía mirar abajo y ver escamas brillantes de mica o dar vuelta y ver atras el brillo de los tres lagos alineados.
Otro sendero lleva desde el camping Eco a la aldea Baikalskoe a lo largo de la orilla del Baikal, a veces acercándose al lago a unos metros, a veces alejandose pero sin perderlo de vista nunca. Primero el sendero pasa por la orilla baja, se escucha el ruido de Baikal, se ve la franja de piedras grandes que forman la playa, el lago parece ser alegre y hospitalario. La segunda parte lleva por un ribazo, rocas que se levantan alto desde la superficie del agua, se ve la brumosa orilla oriental del lago y el Baikal se impone como una poderosa fuerza natural.

Cada mañana los participantes del proyecto cargaban muchas herramientas: hachas, sierras, tijeras pero hay que confesar que faltaron otros artículos como ser bolsas enormes para la basura. Lo que pasa es que la orilla del Baikal es el lugar preferido de la gente de Severobaikalsk para salir el fin de semana y hacer un picnic. Así que a cada rato nos dimos con lo que dejan después de sus salidas del finde: montañitas de basura. El lago tan sereno y antiguo, botellas de vidrio y bolsas de plástico tan caóticas y modernas. Según la última información que tuvimos desde Severobaikalsk el año que viene organizan un proyecto que sería dedicado exclusivamente a sacar basura. Ojala la gente local participe también.

Descanso
El plan del proyecto tenía previsto dos feriados, esos días fuimos a las termas Goudzheguit y Dzelinda. Se podría decir que tuvimos suerte: esos días hizo frío y llovió. ¡Qué placer estar hasta el cuello en el agua de 45°C!
En el tiempo libre los chicos construyeron un arco en la cancha de volley y organizaron unos partidos internacionales mixtos.
Una vez ocupamos la cocina y hicimos un monton de pirogí (empanadas rusas) – con omul, papas, queso y dulces. Otro día organizamos una gran presentación de panqueques: sacamos una cocinita eléctrica afuera y cocinamos bajo los cedros.
La gente
En nuestro equipo había gente rusa que ya había participado varias veces en proyectos voluntarios, como también extranjeros: una chica de EEUU, que estudia literatura rusa para después enseñarla en alguna universidad (también toca el violín y juega al fútbol); un pibe de aspecto asiático (su familia es de Filipinas), por eso todos lo tomaron por un lugareño; un ecólogo yanqui que trabaja analizando emisiones de plantas industriales, tiene que subir altas chimeneas para recoger pruebas, por eso en el camping le decían “deshollinador” y el se enojaba (¡con razón!).
La persona más interesante del proyecto era nuestro jefe del equipo, Slava. Ese hombre calmo y asentado nos enseño a usar herramientas, nos contó sobre el lago y sus paseos invernales sobre el mismo. Nunca nos apresuró con el trabajo ni retó por alguna hacha abollada o una sierra tirada por ahí, pero te daba tal sensación de bondad y seguridad que en su presencia querías hacerlo todo de la mejor manera.

El proyecto voluntario se terminó y cada uno se fue para su casa. Detrás de la ventana hay edificios altos de departamentos y no se ve la superficie del lago, durante el día estamos parados en embotellamientos y no caminamos, pero cuando preparo té con el tomillo que junté en Siberia en frente mío está el ribazo, el cristal del lago sin fin y las cumbres lejanas en bruma.






14 opinion/es:
Texto escrito por Larisa el año pasado y que yo perezosamente jamas habia subido.
No quiere decir que hayamos vuelto.
genial el post! hasta allá quiero llegar alguna vez (Baikal), sigo el blog desde el año pasado pero no había comentado, Saludos y espero que sigan comentado sobre todos los aspectos de Rusia.
Galito, que placer leer esto. Estas ultimas semanas justamente pensaba que hacia muchisimo que no te leia. Y volver a hacerlo con este relato es fantastico. Quiero mas, no te olvides de tu blog pq del otro lado extraniamos esa posibilidad que nos das de acercarnos un poquito mas a ese pais tan increible. Queremos mas recetas tb! Saludos a Larisa
vuelve Galo!
AL fin terminamos el viaje, habiamos quedado suspendidos y a oscuras tras de los Urales, pense que no eras vos quien escribia porque el pescado estaba muy presente y los tecitos muy tibiecitos.Bien Larisa poniendose el equipo al hombro y sacar esas telaranias del blog, besos
Larisa ponelo en vereda al vago de tu dorima. si no tuviera el msn juraría que se quedaron a vivir ahí.
y conociéndolos, no me extrañaría.
Me quedé con las ganas de ver una foto de pozi. Las fotos del lago son preciosas y el relato también.
Una pena que tardes tanto en comentar.
Galo,
Encantado de saludarte. Muy interesante el blog. Te invito a que pases a ver el mío a ver si podemos seguir cambiando palabras.
Salud!
Qué grande Galo ayer en Clase Turista!
Estuvo bueno ver por TV algo parecido a lo que hacés en el blog.
Un abrazo.
Que grande Galo en la television Argentina!! Asi conocemos un poco mas de ese pais tan lejano para nosotros....
Que extraño esto, que lectores del blog, o de lo que fue un blog y ahora es un cementerio (?), hayan tenido la oportunidad de ver, como dijo Garak, un post televisivo.
Ya lo mirare cunado alguien lo suba a internet.
Saliste en Clase Turista?!
Me vi el de Praga y el de Singapur(?) pero me perdi el tuyo, que mierda.
Que vuelva Galo, que vuelva ia!
Esta bien Piorre, lo importante es que no te perdiste el de Singapur (?).
El de Moscu esta para bajar, encontrable. Despues se agota (?).
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