miércoles, diciembre 12, 2007

Eduard Streltsov (Эдуард Стрельцов)

1. Un niño enloquece mirando lo que es capaz de hacer su ídolo Fedótov con una pelota. La gente a su alrededor parece feliz, gracias a los goles de Fedótov son felices. El pequeño sueña con algún día estar del otro lado del alambrado. Cada tarde él también mete goles en el potrero. El pibe se llama Eduard Streltsov y años después su ídolo Grigori Fedotóv le confesará: "Sí, Edik, yo también jugaba al fútbol, pero no como jugás vos...".

2. La URSS y Polonia tenían que definir entre ellos quien iba al mundial de Suecia. Todo el equipo está en la terminal de trenes "Belorússkaya", listos para partir. Todo el equipo menos dos jugadores. Streltsov e Ivanov no aparecen, la temida dupla de ataque. El tren parte sin ellos. Los delanteros logran, en un coche, alcanzar a la formacion en Mozháisk, el tren se detuvo especialmente para que ellos subieran. Los dos estarían entre los once titulares; pero había una condición: solamente a fuerza de goles y trayendo la clasificación podrían lograr que no se volviera sobre el asunto. Streltsov estaba lesionado y le pidió al medico que hiciera lo imposible para que pudiera jugar. Streltsov metió un gol y dio una asistencia. Después del partido el entrenador Kachalin dijo: "Ni con las dos piernas sanas lo había visto jugar tan bien como hoy en una".

3. Streltsov mira a través de su copa de vino el revuelo de faldas que hay en la sala. Es una hermosa tarde de mayo, ideal para pasar en una dacha. Streltsov sabe que todos esperan que el abandone su sillón y termine de encender la fiesta. Streltsov ya es la máxima figura del futbol soviético y de él depende el éxito de la Unión en el mundial de Suecia que se avecina. Streltsov inclina la copa y bebe un sorbo. En momentos así no puede evitar recordar su infancia sin un padre, sin comida, con una madre enferma del corazon y declarada inválida, su primer trabajo como cerrajero, sus comienzos en el equipo de la fábrica Frézer ni cuando después de un partido contra las inferiores del Torpedo el técnico de éstos lo convocara a una prueba con el equipo mayor. Él tenía dieciséis años y llegó con una pequeña valija de madera en sus manos. Streltsov se siente observado, levanta la cabeza y ve a una preciosa muchacha que le sonríe, insinuantemente, sin dejar de moverse. Streltsov tiene solo veinte años y más de cien millones de personas sobre sus espaldas. "Es hora de convertir esta reunión en una fiesta", piensa y se levanta.

4. Recuerdo los comienzos de nuestra relación: Edik me llenaba de regalos. Algunas de esas cosas ni me animaba a usarlas. Conmigo siempre se portó tan bien que jamás hubiera esperado una agresión de su parte. Un año y medio vivimos tomados de la mano. Finalmente no aguantó más y empezó a planificar nuestra boda. Decidimos casarnos una vez que terminaran los Juegos de Melbourne, en enero del cincuenta y siete. Había pedido ya mis vacaciones en el trabajo, todos nos felicitaban de antemano. A los pocos días pasamos nuestra primera noche juntos y al día siguiente desapareció.

5. Streltsov, con ayuda de una banqueta, mira a través de la mínima ventana que tiene su celda. Necesitaba alcanzar la ventana para poder mirar hacia adentro. A veces piensa en su mujer y en la pequeña hija que no conoce, luego suele irse un rato a revivir la victoria en los Juegos Olimpicos del cincuenta y seis: "la pelota jugada por Streltsov tiene ojos", decían. La llegada a Moscú, miles de personas esperándolo a él. "Las fiestas, las mujeres fáciles, el alcohol: mierda -piensa-, cuánta falta me hacen..." Los quilombos alternados con la clasificación a Suecia. Finalmente, como cada vez, termina revisando aquella noche del veinticinco al veintiséis de mayo. Repasa lo que recuerda e intenta rearmar la parte que se le escapa, esa que le contaron en el juicio. Hoy casi nadie cree en ese proceso, entonces la que era su esposa tampoco lo creyó. "Streltsov no es capaz de pegarle a una mujer y -sobre la violación dijo que- probablemente la chica estuvo coqueteando demasiado y Edik habrá creído que se trataba de una más que quería conocerlo". Streltsov, la oveja negra del fútbol, era sentenciado: la moral y las buenas costumbres triunfaban. Siete años a la sombra fue el veredicto tomado a puertas cerradas por el jurado. "¿Pelé? ¿Quién es Pelé? Si hubiera ido yo...", se repetía Streltsov.

6. -Ni te imaginás lo que sufrí yo mientras vos estabas en la cárcel -es inútil hacerse el dormido, la madre le conoce las mañas-: las miradas, los rumores. ¡Hacerle eso a tu mamá! Un borracho metieron en tu cuarto, tuve que vivir con él. Se encerraba en la casa y me dejaba horas en la calle. La madre de Streltsov quedó sola en la casa con el borracho porque, unos meses antes de las páginas policiales en la vida de Streltsov, había aprovechado la ausencia de este para echar de la casa (con su enorme panza) a la futura madre de su nieta.

7. Streltsov está de nuevo del lado de adentro del alambrado. Por ahora le permiten jugar en el torneo de la ciudad para el equipo de una fábrica. La noticia de su regreso al fútbol corrió rápido y el pequeño estadio está a punto de reventar. El alambrado apenas puede contener a la masa proletaria que se hizo presente para ver a su ídolo. Cuando se puso la camiseta del Torpedo en su segunda etapa para el campeonato del sesenta y cinco, ya hacía tiempo le habían perdonado todo. No tenía más la velocidad de antaño, estaba pesado; pero le seguía sobrando clase. Las tribunas enloquecían, como si Streltsov nunca se hubiese ido. El entrenador de la selección iba armando, en su cabeza, el equipo ideal pensando en Inglaterra sesenta y seis. Streltsov, "el más fuerte dentro de la cancha y el más débil fuera de ella" (según lo calificara alguna vez su compañero Valentín Ivanov), estaba en ese equipo. Las tratativas no llegarían muy lejos: se hicieron algunos llamados, se llenaron muchos papeles, pero todo fue en vano: la KGB todavía no dejaba a Streltsov cruzar la frontera. Solamente después del mundial pudo volver a vestir la gloriosa CCCP.

Streltsov en letras:
-A los diecisiete debuta en la selección, mete seis goles en sus dos primeros partidos (tres en cada uno).
-Dieciocho años, goleador del campeonato de la URSS (mil novecientos cincuenta y cinco).
-Diecinueve años, campeon olímpico.
-A los veintiún años es arrestado y sentenciado a siete años. No va al mundial de Suecia.
-Veintiocho años, regreso al fútbol grande.
-Mil novecientos sesenta y cinco: campeón de la URSS.
-Mejor jugador de la URSS en mil novecientos sesenta y siete y sesenta y ocho.
-Gana la copa de la URSS en mil novecientos sesenta y ocho.
-Tres copas del mundo y tres copas de Europa podría haber jugado, pero no jugó ni una.
-Para la selección jugo treinta y ocho partidos y metió veinticinco goles.
-Jugó doscientos veinte partidos por el torneo de la URSS convirtiendo cien goles.
-Muere el veintidós de julio de mil novecientos noventa, un día después de cumplir los cincuenta y tres años, de un cáncer de pulmón.

jueves, junio 22, 2006

Barrilete cosmico (космический бумажный змей)

Hace exactamente veinte años, un dia como hoy, Argentina se enfrentaba con Inglaterra en los cuartos de final del mundial de Mexico y Maradona metia el gol mas hermoso de todos los tiempos.
El gol todos lo conocen y vieron, por supuesto.
Todos también deberían haberlo oído en boca de Victor Hugo Morales.

Me gusta escucharlo con los ojos cerrados y, a medida que avanza el relato, verlo a Maradona también acercándose al área, desparramando muñecos, enfrentar a Shilton y levantar el brazo.
Ésta noche, mientras hacíamos por radio la cobertura de Argentina - Holanda, una vez que dieron las doce, y ya habia comenzado el día jueves veintidós, lo pasamos al aire. Los oyentes quedaron fascinados. aunque la tradición rusa diga que no hay que gritar para no molestar a la gente que sigue el partido en sus casas.

En Rusia, país no tan futbolero, recuerdan ese partido por el primer gol que metiera Maradona. En el canal deportivo estatal pasan un bloque dedicado a las efemérides del día y ayer, veintiuno (sí, un día antes), recordaron el gol del escándalo con la mano. Pero no solo lo recuerdan por eso a Maradona, claro que no. Se acuerdan del partido Argentina - URSS de Italia noventa, de una mano que vieron ellos solos. Que Maradona, dicen, desvió un remate soviético que tenía destino de red, dejándolos afuera del campeonato. Es, aproximadamente, como si nosotros nos quejáramos todavía por la mano de Tulio en la copa America del noventa y cinco. O peor: por el gol en fuera de juego con el que nos ganó Inglaterra aquel lejano nueve de mayo del cincuenta y uno, cuando Rugilo se convirtió en el "Leon de Wembley". Volviendo a Italia, digamos que el partido terminó dos a cero a favor de Argentina.
Ahí están ellos, incapaces de comprender que Maradona también es eso, es "la victoria imposible", es "la Italia pobre que le sacaba los títulos del bolsillo a los ricos del norte", es el pueblo pidiéndole a Havelange que se pusiera el los cortos para jugar a las doce del mediodía o que si no quería hacerlo se fuera a jugar al waterpolo. El gordo Soriano sí lo entendía y así contó su primer encuentro con el diez: "...en la concentración de Trigoria, una noche conocí a Diego Maradona. Al comienzo fingí no interesarme en él con el propósito de lastimar su orgullo y ganarme su atención. Entonces, para impresionarme, se puso una naranja sobre la cabeza y la hizo bailar por todas las curvas del cuerpo sin que se cayera ni una sola vez. Por fin la atrapó y sin fijarse en mí le preguntó a su amigo Gianni Mina, que me había llevado con él: '¿Qué tal, cuántas veces la toqué con el brazo?' Yo estaba embobado. '¡Nunca!', respondimos a coro. Maradona sonrió y dijo con voz de pícaro: 'Sí, una vez, pero no hay referí en el mundo que pueda verme'..."
Vayan estas palabras del diez para todos aquellos que sigan con ganas de mezclar las cosas.



***
La Gran Guerra Patria.


Veintidos de junio - Garik Sukachev


Si tomamos el Libro Máximo de la Sabiduría –la Gran Enciclopedia Soviética–, podemos leer que el veintidós de junio de mil novecientos cuarenta y uno, hace de esto sesenta y cinco años, comenzó la Gran Guerra Patria (Великая Отечественная война) de la Unión Soviética. En la madrugada la Alemania nazi sin previa declaración de guerra atacó a la URSS con tres millones de soldados y bombardeando Kiev, Sevastópol, Odessa y Brest entre otras ciudades. Desde el correo central, ubicado en la calle Tverskaya número siete (Тверская улица), se comunicó el inicio de la guerra. Hacia el otoño del año cuarenta y uno las tropas nazis habían conseguido bloquear a Leningrado (Ленинград), aproximarse a Moscú (Москва) y a Rostov del Don (Ростову-на-Дону). En las batallas que tuvieron lugar en los campos que rodeaban a Moscú los nazis sufrieron su primera gran derrota desde que había comenzado la guerra en el treinta y nueve. Para el otoño del cuarenta y dos el enemigo había llegado a ocupar la zona norte del Cáucaso. La batalla de Stalingrado, principalmente, y después la batalla de Kursk, le dieron un vuelco al curso de la guerra. Los alemanes comenzaron a abandonar el territorio de la Unión Soviética y el nueve de mayo del año mil novecientos cuarenta y cinco Alemania firmaba su rendición.

sábado, junio 17, 2006

Pero, escuchenme... (да, но послушайте...)

Es un hecho que el mundial no da tregua. Continúan jugándose tres partidos por día, por lo tanto el tiempo escasea. Hoy domingo, en el trabajo no hay mucho que hacer. Una buena oportunidad para dejar una marca.
Suponiendo que yo tuviera algo que contar habría que retroceder diez días en el calendario, hasta el jueves de la semana pasada, ocho de junio.
Encontrábame en casa dedicándome a hacer aquello que tanto me gusta y tan bien me sale: nada. Probablemente haya tenido que bajar el volumen de la música para poder oír a la persona que me llamaba por teléfono. Era un compañero del trabajo: comentarista allí y último hombre en el equipo de fútbol.
Ese mismo día comenzaba a emitir su señal una radio de deportes (donde este muchacho es redactor) y pensando en la copa del mundo que estallaba al día siguiente estaban llamando a las embajadas de países participantes en ella para hacer unas pocas preguntas muy amplias sobre fútbol. Habían tenido éxito con algunas (por lo general paises de poca historia futbolística), y estaban peleándola con otras. Francia, Alemania e Inglaterra, por ejemplo, dijeron directamente que no iban a responder ninguna pregunta.
Había un tercer grupo: las embajadas que se hacían las difíciles. La embajada Argentina estaba, por supuesto, ahí. Después de repetidos llamados telefónicos habían logrado conseguir a un ministro dispuesto a ser "entrevistado" y a mi me necesitaban como traductor. Por suerte pudo realizarse todo telefónicamente, en conferencia, y sin moverme de casa salimos adelante.
Al final no me enteré si la pasaron, porque las cinco preguntas fueron grabadas para ser utilizadas antes del debut de la selección albiceleste. Podría preguntarle y despejar la duda, sí. Pero no lo haré.

***

Dos días despues Argentina jugaba su primer partido en la patria de Sophie enfrentando a Costa de Marfil. Alrededor de las seis de la tarde me vibró el bolsillo izquierdo del pantalon: otra vez desde la radio me llamaba el grandote de la defensa.
Esta vez me invitaba a ser parte de la transmisión del partido que harían a la noche. Lamentablemente me encontraba muy lejos y no tenía manera de llegar a tiempo, quedamos en que me sacarían al aire por teléfono durante el encuentro.
Así fue que, horas después, mientras miraba los últimos quince minutos del partido, me llamaron. Atendí con tono de "¿quién puede llamar en este momento?" y rápidamente recordé todo. Luego de presentarme el conductor a la audiencia como "la sorpresa que les teníamos preparada" empezó con algunas preguntas. A esa altura yo ya tenía más de dos litros de cerveza encima y estaba difundiéndome en ruso en forma de ondas radiales. Qué me parecia el equipo, qué pensaba de la actitud Argentina en el segundo tiempo, qué conclusiones rápidas podían sacarse si comparábamos este equipo con el del mundial anterior y algunas cosas más del estilo.
Unos cinco minutos habrá durado mi participación, exactamente hasta el gol de Drogba. Momento en el que parece que tuve una reacción un poco intempestiva y el locutor decidió dejarme mirar el partido sin distracciones.

***

El martes trece coincidimos en el canal con el comentarista y quedo arreglado que el viernes sí iría a la radio.
Avanza tres lugares hasta el casillero del viernes dieciséis: "A las diecisiete transmisión del mundial". Porque eso era lo que yo pensaba. Media hora antes ya estaba ahí. Dimos una vuelta para que conociera las instalaciones y me llevaron al estudio para sentarme por vez primera del otro lado de la pecera. No pude distinguir si eran más los nervios por estar ahi o por el partido que empezaba en pocos minutos.
Menos cinco ya estabamos dando los equipos, en lo que se podría llamar "el vestuario" o bien "la previa". Esta vez fui presentado como "un argentino de verdad" (sic). Resultó que la radio no hacía una transmisión completa del partido, sino que comentábamos las jugadas más interesantes. Ellos querían hacerla con todo y completa; pero a último momento les bajaron el pulgar desde algún enorme sillón. Ponían al aire a los oyentes que se comunicaban, ellos daban su opinión o preguntaban algo. Otros llamaban, desde algún embotellamiento, pidiendo más: "estoy acá, clavado, esto no se mueve, no tengo tele y no me enteró de nada".
¿Cuántos y cuántas veces habremos soñado con relatar y gritar un gol de la selección en un mundial? Sí, claro, algunos primero soñamos con meter un gol en un campeonato del mundo...
Lo cierto es que había un oyente hablando de no recuerdo qué cuando Saviola recibió la pelota en el área y lo silencié tapándolo con mi voz: "Momento que la tiene Saviola en el área, pase atrás... Maxi. ¡Gol!". Como se imaginarán el grito de gol fue tan fuerte y largo que me tuvieron que callar (acá los relatores no gritan mucho los goles); pero estaban avisados por el redactor. Lo importante fue que la directora de sonido llegó –dijo– a bajar un poco el nivel del microfono para que no muriera ningún radioescucha y que a muchos que me escucharon les gustó y mandaron mensajes agradeciendo por el momento de pasión.
Otra de las cosas más interesantes es como se engancha la gente con cualquier cosa (donde cualquier cosa vendría a ser yo) y escribian felicitándome por el juego y los goles o por la victoria. La mayoría quería que yo respondiera a la pregunta "¿por qué la mayoría de los argentinos que juegan acá no se destacan?". Sí, la formularon muy correctamente. Uno se despejó una duda y quedó contento al saber que a Maradona el pase cuando hizo el segundo gol contra Inglaterra en el ochenta y seis se lo dio Héctor Enrique.
Entonces entre llamados telefónicos, algunos sorteos y juegos, momentos destacados de Argentina - Serbia y Montenegro se nos pasaron las dos horas del programa.
De regreso a casa, cerca de la entrada de la estación de subte Tretyakóvskaya (Третьяковская), me encontré con una persona que también caminaba con la camiseta argentina acompañado por una mujer que llevaba puesta una campera en la que se podia leer "Argentina". Nos saludamos, felicitamos y me contó con un acento entre extraño y ajeno que "nosotros, los argentinos, el miercoles de nuevo nos juntamos ahí, en el bar aquel de la esquina, a las veinte", y me dijo que fuera, "vení".
Lástima que ya tenga planes.

viernes, junio 09, 2006

El mundial (мундиаль)

Hoy finalmente empieza la largamente esperada copa del mundo. Muchos nervios, parece que ya nunca será como cuando jugaba el diez y uno podía sentarse a mirar con tranquilidad y esperar que inventara algo. Así que lo único que puedo prometerles durante este período es menos constancia que la habitual.

Para meternos definitivamente en clima, vaya un chiste ruso futbolero:

Муж приходит с работы и сразу подсаживается к телевизору смотреть футбольный матч "Спартак" Москва - "ЦСКА" Москва. Подходит жена: –Петя, я хочу посмотреть фильм.
–Ты что с ума сошла? "Спартак" же играет!!!
–Так ты что, "Спартак" любишь больше, чем меня?
Муж (посмотрев недоуменно): –Да я и "ЦСКА" люблю больше, чем тебя...

A continuación la traducción argentinizada del chiste:

Llega un hombre a casa del trabajo y rápidamente se acomoda frente al televisor para mirar el partido Boca – River.
Se acerca su esposa: –Tito, quiero ver una película.
–¿Qué decís, te volviste loca? ¡¡¡Si juega Boca!!!
–Pero, ¿querés más a Boca que a mí?
Tito (mirándola perplejo): –Nena, hasta a River lo quiero más que a vos…

sábado, mayo 27, 2006

Veinticinco de mayo (двадцать пятое мая)

Este año con más de dos semanas de anticipación había recibido la invitación para asistir a la reunión en la dacha argentina en conmemoración de la Revolución de Mayo. No fue muy diferente a la del año pasado, como era de esperar. Por teléfono también me comunicaron que a las doce y media comenzaría el acto.
El día estaba soleado y, a diferencia de mil ochocientos diez, no cayó ni una gota. Cerca de la una comenzaron los discursos. El ministro aprovechó la ocasión para despedirse de todos (el sábado ya lo había hecho con su primer y segundo círculo), se termina su obra en tierras rusas. Creo no equivocarme si digo que llevaba acá casi una década. Después de las palabras alusivas llegó el momento de cantar el himno. Esta vez la orquesta del Ministerio del Interior tuvo la bondad de interpretarlo y nos evitó tener que escuchar la capacidad para desafinar que teníamos los allí presentes, tapando nuestras voces con sus instrumentos.
Presionen "play" y podrán escucharla. Claro que no oirán "el ruido de rotas cadenas" ni verán "en trono a la noble igualdad" sino que escucharán "Che, tango, che" en versión francesa. Y digan lo que quieran; pero, sinceramente, no me dio para andar filmando mientras sonaba el himno.



Después de haber cantado con tanto corazón necesitabamos algo para suavizar la garganta. Era el momento de permitir que la gente se acercara a las mesas. Diferentes puestos, algunos con verduras, otros con bebidas -además del bar que está ubicado un poco más allá-, también había queso y al rato comenzaron a servir las empanadas, que estaban muy ricas.
Un poco después también estuvo preparada la carne. Esta vez los asadores eran dos cubanos, muy divertidos. Yo repetí la jugada de la vez pasada y espere que el rebaño saciara su feroz apetito, hiciera filas por un pedazo de carne. Jamás aprenderán a usar los codos. Mientras tanto daba algunas vueltas. En eso estaba cuando una mujer se acerca y pregunta "vos tenés un blog, ¿no?". Tengo que reconocer que tarde un poco en reaccionar, no esperaba que me llegará tan rápidamente el reconocimiento del pueblo. Ella está acá desde hace relativamente poco (relativamente porque haber pasado un invierno en Moscú ya es bastante), llegó con su esposo y su pequeña hija en enero, y estuvimos hablando los tres; pero tuvieron que irse temprano porque los esperaban en la comisaría.



La dacha se mantiene impertérrita frente a las casas-fuertes de nuevos rusos que la rodean hoy. Demostrando que su estilo "tradicional casa de campo del siglo pasado" le entrega esa alcurnia que con dinero intentan conseguir las demás. Construida en madera y pintada de verde, la casa ocupa un lugar un poco alejado del centro del terreno. Más alejada, en un extremo, se ubica la casa menor donde moran las personas que cuidan de la dacha.
Ya alrededor de las dieciocho horas, antes de partir, buscando mis cosas en el guardarropa que tiene la dacha, por segunda vez en el día me preguntan:
–Ah, ¿vos sos el que tiene el blog?
–Sí, sí –reconociendo en el interlocutor a un hombre de unos treinta años–.
–Está bueno, lo encontré buscando información sobre la dacha. Yo trabajo en la embajada –acá lo examiné un poco más intentando anticipar el próximo movimiento-; pero no soy diplomático ni nada.
–Qué bueno que te haya gustado, pero podés dejar comentarios también.
Seguimos hablando un poco más y nos despedimos quedando en seguirla la próxima. Y como dije, ya era hora de irse, en estas reuniones es fácil saber cuando ya no da para más: hay un momento en que un viejo se pone a cantar tangos, arrastrando demasiado las erres, indicando que enfilar hacia la puerta es la mejor opción.
Me fui caminando por el medio de la silenciosa calle bajo un sol que no llegaba a calentar el asfalto. Antes de doblar la esquina me alcanzó un auto, se detuvo a mi lado y el conductor me ofreció alcanzarme hasta alguna estación de subte a elección.

sábado, mayo 20, 2006

Regreso a casa (возвращение домой)

El pasado doce de mayo decidí aprovechar el taxi que me devuelve a casa después del trabajo. Le pedí al conductor que fuera por el centro esta vez. El viaje se hace notoriamente más largo; pero es proporcionalmente más llevadero. Tomé mi camarita digital y capturé algunas secuencias del trayecto. Lo que van a ver es Moscú a las cuatro de la mañana en mayo. Tengo que decir que la noche estaba bastante fresca y mi mano derecha, que sostenía el aparato fuera del auto, lo sintió. Así que espero que lo disfruten y que no haya sido en vano. La música (para quienes sepan esperar y tengan paciencia) es de Garik Sukachev (Гарик Сукачев): "Vals Moskva" (Вальс Москва).
Las recomendaciones para aquellos que no tienen una conexión a internet muy poderosa, son las de siempre: presionar "play", inmediatamente después tocar "pause", dejarlo cargar un rato y, finalmente, darle al "play" una vez más. Mientras esperan pueden leer más abajo el detalle de los principales edificios que aparecerán en el video.




Itinerario:

Al comienzo sobre la derecha se ve el hotel Nacional (Националь), de pasada.
00:26 - Al fondo, a la derecha de la pantalla iluminada, aparece la torre del Kremlin "del Arsenal" ( Угловая Арсенальная башня Кремля) y detrás de ella el edificio amarillo del Arsenal (Арсенал). La paredes de la torre tienen más de cuatro metros de espesor. La torre se ensancha en la base y tiene dieciocho facetas con unas garitas en la parte alta de cada una de ellas. La altura total de la torre es de sesenta metros. El Arsenal fue construído, con interrupciones, entre mil setecientos dos y mil setecientos treinta y seis. Un año después un gran incendio daño una importante parte del edificio. Recién en los ochentas del siglo dieciocho fue restaurado completamente. En mil ochocientos doce las tropas napoleónicas en retirada volaron una porcion considerable de la edificación, la reconstrucción total llevó unos veinte años. Todavía hoy están ubicados a lo largo de las paredes sur y este del Arsenal ochocientos setenta y cinco cañones capturados al ejército de Napoleón.
00:43 - Pasamos la Plaza de la Revolución (Площадь Революции), lamentablemente la oscuridad imperante no nos deja apreciar el monumento a Karl Marx.
00:45 - El edificio iluminado es el hotel Metropol (Метрополь).
01:10 - Probablemente algún antiguo palacete, hoy funciona como centro de negocios.
01:28 - Plaza Lubyanka (Лубянка), ex Dzerzhinsky (Дзержинский), de la vereda de enfrente y fuera de nuestro alcance está el edificio de lo que fuera la KGB (КГБ).
01:37 - Estación de subte Lubyanka, ex Dzerzhinsky. Inaugurada en mil novecientos treinta y cinco y diseñada por Ladovsky (Ладовский) y Strelkov (Стрелков).
01:47 - El taxi dobla a la derecha y entramos en la zona más céntrica de Moscu.
02:43 - Arcadas de venta del medio (cредние торговые ряды), monumento arquitectonico de fines del siglo diecinueve. Forma parte del conjunto histórico-arquitectónico de la Plaza Roja, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. Éstas líneas de venta fueron construidas siguiendo el proyecto del arquitecto Roman Klein (Роман Клейн). Serán reconstruidas e instalarán en ellas un hotel con ventanas a la Plaza Roja, una casa de subastas y un estacionamiento subterráneo.
03:20 - Iglesia de San Basilio (Василия Блаженного). Ubicada sobre el costado sur de la Plaza Roja. Iván el Terrible ordenó construirla para celebrar la toma de Kazán (Казань) con las anexiones de los kanatos (ханство) de Kazán y Ástrajan (Астрахань). Un dato de color: los arquitectos fueron Posnik y Barma, pero unos documentos muy antiguos hallados en mil novecientos cincuenta y siete podrían confirmar que se trataba de una sola persona - Posnik Yákovlev tenia como apodo Barma, dicen. El lugar antes lo ocupaba la iglesia de la Trinidad, demolida para "limpiar" la zona. Los sucesivos y frecuentes incendios que sufrió Moscú en aquel tiempo hicieron que el aspecto exterior de la iglesia haya cambiado bastante producto de las distintas reconstrucciones que le fueron realizadas. Desde mil novecientos veintitres está abierta al público como museo.
03:35 - A la izquierda de la San Basilio se ve la torre de la Salvación (Спасская башня). Construida en mil cuatrocientos noventa y uno bajo la supervisión de Pietro Antonio Solari. Es considerada la más hermosa de todas las torres del Kremlin. Al principio se llamaba Frolov (Фролов) por una iglesia que había cerca y era la mitad de alta. En el siglo diecisiete fue remodelada y se le agregaron muchos ornamentos. Entre estos había unas estatuas que estaban desnudas y resultaron ser demasiado para aquella época y el zar ordenó que tejieran unas ropas para vestirlas. Las estatuas desaparecieron en el incendio de mil seiscientos cincuenta y cuatro. Por esta torre solia entrar el zar y los mandatarios extranjeros. Para transponerla todos, incluido el zar, tenían que tener la cabeza descubierta. La torre tiene un reloj desde el siglo dieciséis; pero el reloj que vemos ahora le fue agregado a mediados del siglo diecinueve. Un poco más de setenta metros es la altura total de la torre.
04:13 - Vemos la torre cuadrada de San Сontantino y Santa Elena (Константино - Еленинская башня). El nombre se lo pusieron porque allí estaba la iglesia de San Konstantin y Santa Elena y data de mil cuatrocientos cuarenta. Originalmente la torre poseia un bastión y una entrada con forma de arco. En el siglo diecisiete cerraron la entrada y el bastión pasó a ser una sala de torturas. Su altura: casi treinta y siete metros.
04:43 - Una de las esquinas del Kremlin, la torre de Beklemishev (Беклемишевская башня). Diseñada y construida en mil cuatrocientos ochenta y siete. Su nombre lo debe a unos boyardos que habitaban entonces en el Kremlin. En los siglos dieciseis y diecisiete esta torre fue utilizada para encerrar a algunos detractores. La altura de la torre es de cuarenta y seis metros y veinte centimetros.
04:50 - Vamos cruzando el rio Moscú sobre el Gran puente del río Moscú (большой москворецкий мост).
04:58 - Al fondo (hagan un esfuerzo) deberían ver el campanario de Ivan el Grande (колокольня Ивана Великого), construido en mil quinientos ocho. Tiene una altura de ochenta y un metros (así que no pueden no notarlo) y esa clásica campana enorme rota, que seguramente habrán visto más de una vez, está ubicada a sus pies. En el presente cuenta con veintiún campanas, la mas grande de ellas pesa unas setenta toneladas.
05:18 - Entramos al Gran puente de Piedra (Большой Каменный мост).
05:29 - Una torre más del Kremlin, la torre del Agua (Водовзводная башня). En el siglo diecisiete a esta torre le pusieron una bomba que extraía agua del río Moscú y, a través de algunos caños, la llevaban hasta donde pudiera ser usada para regar los jardines del zar y para quehaceres domésticos del mismo. A comienzos del diecinueve fue restaurada porque se caía a pedazos, pero en el mil ochocientos doce Napoleón la tiró abajo; fue levantada de nuevo en mil ochocientos diecinueve. Tiene, aproximadamente, la altura de un edificio de veintiún pisos.
05:50 - Última que veremos, la torre Borovítskaya (Боровицкая башня). Fue levantada en mil cuatrocientos noventa en donde hace quién-sabe-cuánto los eslavos hicieron su primer asentamiento en la zona. El nombre viene de bor (бор) que en ruso significa bosque, ya que entonces un bosque cubría esas colinillas. Su altura es semejante al ancho de una cancha de fútbol.
06:46 - A la derecha de la pantalla se puede ver un poco del complejo de exposiciones Manezh (Манеж). Abierto en mil ochocientos diecisiete conmemorando los cinco años de la victoria sobre Napoleón. Fue construido en seis meses y, en sus comienzos, para realizar en el diferentes desfiles militares. En mil ochocientos sesenta y siete se realizó un concierto y metieron ahí dentro doce mil personas. Por algunos años, después de Octubre, fue usado como estacionamiento del gobierno.
07:04 - Casa de la Amistad entre los pueblos (дом Дружбы между народами). Ubicada sobre la calle Vozvízhenka (Возвиженка). La historia dice que una tal señora Morózov compró ese terreno para su hijo y, siguiendo el pedido de éste, se construyé el edificio tomando como modelo un castillo portugués.
07:14 - Empezamos a transitar la calle Nuevo Arbat (Новый Арбат). Ahí está la iglesia de Simeon Stolpnik (Симеон Столпник), que era frecuentada por Gógol. La iglesia se encuentra en ese lugar desde mil seiscientos veinticinco; pero con su aspecto actual desde mil seiscientos setenta y nueve. En ella fue coronado Borís Godunov (Борис Годунов).
07:22 - Una de las librerías más grandes y conocidas de Moscú, "Dom knigi" (Дом книги).
07:47 - Cruzamos el tercero de los cinco anillos que tiene Moscú, Sadóvoye koltsó (Садовое кольцо ).
07:59 - La Casa Blanca (Белый дом) o casa de gobierno, a orillas del río Moscú. Todos recordarán haber visto como le tiraban los tanques desde el puente en el noventa y dos.
08:10 - Nos desplazamos sobre el puente Kalinin (Калининский мост).
08:18 - Hotel Ucrania (Украина), cuatro estrellas. Uno de los siete edificios similares construidos en los años cincuenta, en un estilo que con el tiempo sería llamado "clásico stalinista" (сталинский классицизм). Ciento setenta metros de altura, treinta y cuatro pisos y tres subsuelos.

viernes, mayo 12, 2006

Raúl González Tuñón (Рауль Гонсалес Туньон)

La casa color albaricoque tierno.
(En Moscú)

Callejuela perdida en la ciudad enorme,
tan humilde en su intensa geografía
y ese clima saudoso y algo de antigua espera
con su “casa color albaricoque tierno”
donde hay lugar para la poesía.

En medio de un país de juveniles ímpetus
y madurez espléndida,
un País de Países lanzado a su aventura
que crece y crece como la Revolución
con sus escollos y sus contradicciones
pero siempre avanzando de una forma
a otra forma de experiencia y de vida,
la Callejuela de Moscú sigue allí
como un sueño obstinado, sin saber que es famosa.

Yo encontré conservados con decoro en los siglos
rincones melancólicos de ocres y de grises;
casas chatas luneras y cálidas como esa
con su color albaricoque tierno
en la sinuosa y distraída Callejuela
en donde aún se oye penetrando la tarde
-por virtud de Iliá Eremburg, quien la tradujo en páginas
de invencible ternura-
el violín de Jousik, el jorobado, aquel que dijo
que el cielo estaba lejos.
-
Tuñón nació el veintinueve de marzo de mil novecientos cinco en Buenos Aires. De joven abandonó sus estudios para convertirse en poeta. A los veintiun años publicó su primer libro. Trabajo como periodista, como corresponsal en diferentes guerras (también estuvo más de una vez preso por algún escrito suyo). Visitó la Unión Soviética (Советский Союз) en varias oportunidades. La primera fue en mil novecientos cincuenta y tres acompañando a una delegación cultural argentina (la gira lo llevó a otras ciudades como Praga y Varsovia dejándolo en China, donde pasó todo un mes), después de este viaje publicó su libro de crónicas "Todos los hombres del mundo son hermanos". Retornó en mil novecientos cincuenta y ocho a la URSS (СССР) sin alejarse mucho de Moscú. Por última vez fue visto en el País de los Soviets (Страна Советов) hace treinta y cinco años cuando participó de las Jornadas Pushkinianas en honor del gran poeta, y al pasar por Ucrania (Украина) le entregaron la llave de la ciudad de Kiev (Киев).
La muerte lo encontró una noche de agosto de mil novecientos setenta y cuatro en su departamento de la calle Amenábar. "Era uns departamento de dimensiones pequeñas: apenas cabían en el todos los libros que ocupaban cada una de las paredes de la casa", según palabras de mi abuela. Tuñón vivía en Amenábar ciento treinta y cinco y mi abuela dos casas más acá. El departamento número dos que habitaba Tuñón era el último del pasillo y detrás pasaban las vías del tren, moviéndole -cada formación ferroviaria- todos los estantes y la mesita donde tenía acomodada su vieja y negra máquina de escribir. "Le gustaba mucho hablar sobre el pueblo de la Unión Soviética, decía que eran muy trabajadores y remarcaba la solidaridad y voluntad que tuvieron para alcanzar la libertad", me comenta mi madre.
La calle Amenábar, a esa altura, estaba tan empedrada como ahora; pero todavía era una calle muerta, por la que prácticamente no pasaba nadie. Recién a finales de los años ochenta abrieron la calle Crámer, dándole una salida a Santos Dumont e inaugurando una plazoleta triangular con algunos bancos de cemento que, a pesar de existir hace largo tiempo un proyecto para llamarla Tuñón, todavía no lleva su nombre.
"La última vez que lo vi, recuerda mi abuela, iba caminando despacito con su raído sobretodo color gris claro al bar 'El boyero' que quedaba en Ciudad de La Paz y Dorrego. Al verlo le dije '¡Don Raúl, con este frío!' a lo que me respondió: 'Usted no sabe que los jóvenes no sentimos frío...?'. Unos días después cayó enfermo y ya no salió."

jueves, mayo 04, 2006

Primero de mayo (первое мая)

El dia de los trabajadores me encontró lejos de Moscú. Por eso recién ahora, aunque tarde, puedo escribir unas líneas al respecto. Líneas que marcarán el regreso de los artículos a Vremya Moskóvskoye (Время Московское) después de las, para algunos, merecidas vacaciones que nos tomáramos olvidándonos de todos ustedes.




+Mañana del lunes primero de mayo. Algún parque en Moscú. Tres personas de sexo masculino y un banco de plaza. Dos de estos individuos están sentados en él, el tercero también sentado. aunque en el pasto, y con la espalda apoyada en el lateral del banco. Los dos que ocupan el banco dialogan animadamente mientras que el restante y menor, de unos treinta y cinco años, finge leer el diario pero en realidad les dirige miradas sugerentes a dos muchachas que disfrutan del sol y conversan un poco alejadas. Ellas hacen como que no; pero dejando ver que sí.

Serguéi Ivánovich: (Mirando el reloj) Un pucho más y vamos para Oktyábrskaya (Октябрская), que debe estar por comenzar la marcha ya.

Piotr Vladímirovich: Si, si, ahora vamos. Tranquilo que estamos en la columna "P". Sabés lo que falta para que arranquemos... (Retomando un pensamiento) Pero entendes, ¿no? Hace ciento veinte años ya peleaban por esto.

Serguéi Ivánovich: Así es, Piotr Vladímirovich, mil ochecientos ochenta y seis, paralizaron la vida comercial de la ciudad toda por unos dias. (Triste.) Hasta que empezaron con los tiros; pero habían mostrado el camino. Ya nada sería como antes...

Piotr Vladímirovich: (Sonriente) Lenin recién habia cumplido dieciséis años!

Serguéi Ivánovich: Sí, y al hermano le quedaba un año de vida nada más.

Piotr Vladímirovich: Por lo menos el reconocimiento les llegó rápido. (Enciclopédico.) En mil ochocientos ochenta y nueve, en el Congreso de la Segunda Internacional en París tomaron la decisión de realizar cada primero de mayo una manifestación en memoria de aquellos que cayeron en Chicago pidiendo nada más que lo que les correspondía. Pero todo se construye, no fue inmediatamente que este día se convirtió en la fiesta que...

Serguéi Ivánovich: (Interrumpiendo). Lástima que también se puede destruir todo mucho más rápido, parece. "El día de la primavera y el trabajo", así lo llaman ahora.




Piotr Vladímirovich: (Prosigue como si nada). Mismo acá, se metió de a poco el día. En la Rusia Imperial, anterior a la Revolución Bolchevique, por primera vez se celebró en Varsovia, en mil ochocientos noventa. Diez mil trabajadores marcharon por las calles, Serguéi Ivánovich. Un año después ya en muchas ciudades rusas se conmemoró la fecha. (Al más joven.) Y vos, escuchá y deja de leer ese diario. Si seguro que el Dinamo (Динамо) perdió otra vez.

Andréi Petróvich: (Sin dejar de leer el diario). Ayer ganamos: dos a uno.

Piotr Vladímirovich: (Con una risa sincera). Porque jugaron con el equipo de Vladivostok (Владивосток), que pobres: entre las siete horas de diferencia y el viaje en avión no se enteran ni de que día juegan. Portugueses, ¡armar un equipo comprando portugueses! A ustedes solamente se les puede ocurrir... (Sereno.) ¿Sabes por qué estamos acá?

Andréi Petróvich: (Irónico). Sí, claro que sé. Me levantaste a las seis de la mañana para venir a festejar el dia de la primavera.

Piotr Vladímirovich: (Irritado). No, pibe. Estamos acá por tus hijos. Por los hijos y los nietos de todos.

Andréi Petróvich: (Sin entender). Mámenka tenía razón cuando se fue.

Serguéi Ivánovich: (Conciliador). Escuchalo a tu viejo. ¿Podes creer que hoy, siglo veintiuno, haya gente a la que tienen trabajando dieciseis horas por dia y encadenadas? (Mostrando un diario.) Acá lo tenés, lo dice el Komsomolskaya Pravda (Комсомольская Правда).

Andréi Petróvich: (Para sí). Trabajar: ocho, diez horas. ¡¿Qué diferencia?! Mirá a esas dos en cambio. Nunca trabajaran... ¡Seguro! Cómo van a trabajar teniendo esas piernas... Sería un crimen.

Piotr Vladímirovich: (Reflexivo). Como si no hubieramos avanzado nada en todos estos años. Todo lo que habíamos conseguido... ¿Te acordás de esa poesía de Strabolski (Страбольский): "¡Defenderemos nuestros logros con las armas!" (Защитим наши достижения с оружием в руках!).

Serguéi Ivánovich: (Enojado). Ni a la Plaza Roja nos dejan entrar ya. (Con curiosidad.) ¿La llenaríamos hoy como hace treinta y cinco años? Ahora nos tenemos que conformar con llegar hasta la estatua de Marx. ¡Date cuenta, tenerla ahí y no poder tomarla!

Piotr Vladímirovich: (Nostálgico). ¡Qué marcha la del setenta y uno! Reventaba la Plaza. Después, al poco tiempo, nos mandaron a Chile, con Salvador. (Señalándolo.) Teníamos, aproximadamente, la edad de éste.

Serguéi Ivánovich: El verano que pasamos en Buenos Aires. ¿Cómo era que decían los muchachos de allá? Vos que tenés buena memoria.

Andréi Petróvich: ¡No pasarán!

Piotr Vladímirovich: (Resignado). No, nene, eso fue en España. ¿Nunca se te ocurrió releer las cartas que mandaba desde allá? "El dos mil nos encontrara unidos o dominados", algo así decían.

Andréi Petróvich: (Interesado). ¿Luego aquello de "El pueblo unido, jamás será vencido", de donde salio?

Piotr Vladímirovich: (Cortante). ¿Y si hubiera aceptado la oferta y traicionado a todos? ¿Cómo habría sido todo entonces?

Serguéi Ivánovich: (Divertido). Estarías hace quince años buscando que te declaren un viejo senil; pero como a vos no te juna nadie, a la sombra. (Levantándose.) Mirá, se empieza a mover el bloque de los veteranos. Vamos que si no después quedamos muy lejos al final de la marcha para el discurso.

jueves, marzo 30, 2006

El testigo (свидетель)

Anoche no podía decidirme a meterme en la cama y bajarle la persiana al día. Terminé acostándome muy entrada la madrugada, si tenemos en cuenta que hoy tenía pensado probar una nueva variante para viajar tranquilo al trabajo. Esta mañana me tocaba llegar al trabajo a las nueve, el peor horario para ir en colectivo y subte. Para caminar también debe serlo, porque hay que ver cada cara, cada expresión de "si yo tuviera una vida".
Había que intentar evitar todo esto, por eso decidí despertarme bien temprano y llegar al trabajo, luego de atravesar toda Moscú, alrededor de las ocho. Nunca tuve problemas para despertarme temprano, aunque no hubiese dormido nada.
Así fue que al sonar el despertador a las seis, salí de la cama tan rápido como si me estuvieran echando o mejor aún: como si de eso dependiera la permanencia de nuestro equipo en la liga amateur. Veinte minutos después ya estaba desayunado, vestido y en la calle recibiendo el fresco de la mañana en la cara.
Tras unos minutos de espera apareció la camioneta (como un colectivo pero para quince personas) que me llevaría hasta el subte. Entonces ya ahí dormí unos veinte minutos más. Al llegar al subte dejé ir la primera formación y en la segunda me subí y me senté para cabecear unos cuarenta minutos más, hasta la estación en la que hago combinación. En la otra linea cuatro estaciones más, de pie, no queda otra.



Ya en la superficie, después de la larga escalera mecánica de la estación Alekséyevskaya (Алексеевская), el viento frío instantáneamente te sacude la modorra. Quedan diez minutos de caminata y listo. Por entre las curvadas callejuelas moscovitas, que es preciso recorrer, vi a lo lejos un patrullero Lada (Лада), de los viejos, estacionado frente a la entrada de un edificio. Eran dos los policías: uno estaba con una ametralladora haciendo guardia en la puerta, el otro sostenía en una mano una carpeta de color negro y con la mano que tenía libre me detuvo cuando pase a su lado. Por costumbre comencé a buscar mi pasaporte, pensando que eso era lo que quería. Era lo más obvio. ¿Por que a mí entre todos los que pasabamos, si no? No llegué a sacarlo y el de la carpeta dijo:
–Buenos días, estamos realizando un operativo y necesitamos testigos. ¿Tiene unos minutos?
–Si no toma más de media hora –respondí, ya que tenía bastante tiempo.
–No, son diez minutos solamente –pronunció como si hablara con otra persona mientras trataba de conseguir que alguien más se detuviera. Pero nadie lo hacía: sin frenar completamente le decían que estaban apurados, que no tenían tiempo, que ya iban con retraso al trabajo, etc.
–Joven –dijo tomando del brazo a uno que pasaba– necesitamos un testigo.
–No, no, se me va el tren –contestó soltándose y se alejó apurando el paso.
–¡Loco, son cinco minutos! –vociferó el de la ametralladora abriendo los brazos (en el derecho al hacerlo agitaba su arma de guerra–. Más rápido empezamos, más rapido nos vamos todos...
El joven creo que ni lo oyó, en sus oídos sonaba otra melodia.
–Enseguida empezamos, eh... son cinco minutos –me tranquilizó el de la carpeta.
–Está bien, no hay problema –me decidí–; pero yo no tengo pasaporte... –al escuchar esto el policía agitó los brazos– ruso.
–¡Ah, bueno! No te preocupes, andá. Seguí.
Un instante después él ya me había olvidado y seguía buscando algún voluntario para hacer de testigo.
Puede parecerles que hoy acá no hubo nada que justificara el artículo; pero no es así. Tuve, como mínimo, tres sensaciones nuevas: que me haya parado la policía y que no fuera para pedirme documentos y que al enterarse, al escuchar que no tenía pasaporte o pasaporte ruso, no comenzaran con las preguntas de rutina (que todos sabemos hacía donde se dirigen). Igualmente la más fuerte fue pronunciar la frase "no tengo pasaporte" y que esto me evitara problemas.

Finalmente pude llegar al trabajo. Preparé los equipos y busqué la informacion necesaria para la primera transmisión y me tiré en el enorme sillon del estudio a dormir una hora y media. Hasta que comenzara el evento a las diez, hora de Moscú.

viernes, marzo 24, 2006

Treinta años (тридцать лет)

Hoy, por supuesto, sentía la necesidad de escribir algo en esta fecha. Cerca del mediodía sonó el telefono y eran de la embajada. Nos invitaban al acto en conmemoración de los treinta años del golpe del setenta y seis que tendría lugar a las seis y media de la tarde en la quinta (дача) que tienen en Moscú. Entonces decidí esperar: "primero mejor voy allá, seguro que algo digno de mención voy a encontrar", pense.




Tengo que decir, ya siendo casi la medianoche, terminando el día, que el acto estuvo bastante bien. No había mucha gente; pero nunca la hay porque somos más bien tirando a pocos.
Se estiraron los saludos una hora esperando que llegaran los más posibles. A las siete y media ya no se podía esperar más, era la hora de comenzar con los discursos. Discursos que no hubo. Mejor dicho esquivaron el bulto y los “salvó” un comunicado que recibieron firmado por los demás países miembros del Mercosur que fue leído al comienzo del acto. Después un minuto de silencio para recordar a todos los que ya no están. Y lo de siempre: “Ya está, listo. Traigan los chori.”
Con una oreja pude escuchar una pregunta medio picantona que alguien le formulaba a uno del cuerpo diplomático:
–¿Y usted, sere curioso, qué hacía en esos años?
–Ah, yo estaba en Londres...

*
Ahora con el permiso de Liniers (espero), voy a dejarles el Macanudo de hoy.




Es todo, no es nada.

sábado, marzo 18, 2006

Que en paz descanses, Iván (покойся с миром, Иван)

Hoy, dieciocho de marzo, se cumplen cuatrocientos veintidós años desde que muriera Iván el Terrible (Иван Грозный) en mil quinientos ochenta y cuatro.
Nació, Ivan el Terrible, en mil quinientos treinta hijo de Basilio III (Василий III). Quedó huérfano a los tres años. Tuvo a lo largo de su vida cinco esposas, dos o tres concubinas y quién sabe cuántas amantes. De su primera esposa nació su hijo Iván (el cuarto sobre un total de siete). En mil quinientos cuarenta y siete, Ivan el Terrible fue coronado como el primer zar (царь) ruso. Su gobierno puede ser, tranquilamente, dividido en dos períodos bien diferentes. El primero fue de reorganización del estado. Como resultado de diferentes guerras logró anexar Kazán, Ástrajan y Crimea, duplicando casi los territorios que dominaba. También consiguió el control de todo el Volga. Fue quien introdujo la imprenta y hasta dicen que fomentó las artes. Después llegó el periodo en el que se ganó su mote de "el Terrible" gracias a su generosidad para hacer el mal, causar dolor y sembrar el miedo. Creó su guardia personal con la que ejecutó, ultimó a muchos boyardos. Después a los miembros de su brazo armado les pagaba con tierras (a que esto les suena de algun lado). En cualquier libro de historia se pueden encontrar referencias a su caracter sanguinario y a sus ejecuciones masivas. Según algunos murió envenenado. El historiador Soloviov habla de diferentes enfermedades contraidas por él durante una vida repleta de excesos.
Igualmente no era de Iván el Terrible que quería escribir en este día; por lo menos no directamente (quien quiera saber un poco mas sobre él puede ir, por ejemplo, acá). Es que hoy, al escuchar esta efeméride, lo primero que se me vino a la cabeza fue el cuadro de Iliá Repin (Илья Репин) que se encuentra en la Galeria Tretiakóvskaya (Третьяковская Галерея).


El cuadro se llama "Iván el Terrible y su hijo Iván el dieciséis de noviembre de mil quinientos ochenta y uno" (Иван Грозный и сын его Иван 16 ноября 1581 года) y fue pintado en mil ochocientos ochenta y cinco. Se puede ver a Iván el Terrible con su hijo Iván en brazos. Por cuadros como éste es que a Repin se lo considera el más grande entre los pintores realistas de su época.
Sobre el incidente que muestra la pintura de Repin hay dos versiones. Que a su hijo Iván le gustaba entrometerse en sus asuntos de estado y que en un ataque de furia, el Terrible, lo golpeó quitándole la vida. Otros dicen que Iván el Terrible estaba retando a su esposa Anastasía (Анастасия) porque no estaba conforme con unos arreglos que ella había hecho en la decoración de la residencia y justo en ese momento hizo su aparición Ivan hijo queriendo defenderla y de un bastonazo en la sien el zar terminó con él. De cualquier manera no murió inmediatamente su hijo, estuvo agonizando diez días.
En el detalle se nota mejor la desesperación en la mirada del primer zar. Una vez alguien me dijo mientras mirabamos el cuadro: "Imaginate, lo único bueno que había hecho en su vida... y lo mató con sus propias manos." También impresiona mucho la mano del hijo en el brazo del padre; a veces parece que buscara ayuda, otras que lo estuviera rechazando.
A modo de despedida les recuerdo que cuando vayan a verla no se olviden de visitar el puesto de venta que tiene la Tretyakóvskaya en la planta baja. Por ocho pesos pueden comprar una reproducción del cuadro.

lunes, marzo 13, 2006

Máslenitsa (масленица)

"Прощай, зима сопливая!
Приходи, лето красное!
Соху, борону -
И пахать пойду!"
*




+Iniciación pagana de la primavera
Desde los remotos tiempos de la antigüedad (y un poco más tambien) hay una fiesta en Rusia que se celebra cada año: lleva el nombre de máslenitsa y dura exactamente una semana. Supo ir adaptándose a los requerimientos de los diferentes poderes y mantenerse hasta nuestros días.
Era la fiesta más alegre y divertida porque estaba dedicada al final del invierno y a la llegada de la primavera; pero siempre hay más de una opinión.
En la Rus hasta el siglo quince el año comenzaba en marzo. Por lo tanto era la fiesta de año nuevo. Se decía que "el año entrante será como lo recibas", y por eso nadie ahorraba en gastos.
Un etnógrafo del siglo pasado, de apellido muy complicado, consideraba que la máslenitsa en los tiempo paganos se festejaba para rendirle homenaje al dios Veles (o Volos) que era el protector de la ganadería y de la agricultura.
Con la cristianización el día de Veles, que tenía lugar el veinticuatro de febrero, pasó a ser el día de San Blas, y la semana de máslenitsa fue insertada en el calendario oficial de la iglesia como la anunciación, el prólogo de la cuaresma y paso a depender de ella para ubicarse en el almanaque. Entendieron perfectamente que era imposible sacarle la fiesta al pueblo.
Ahora sí podemos explicar que se llama máslenitsa porque en esta semana ya no se puede comer carne pero están permitidos otros productos como maslo (масло - manteca en ruso), huevos, leche y queso.
Al que no tomaba parte en estos festejos lo anatemizaban como un "amargo" y por eso el mismísimo Pedro I (Петр I) inauguraba los festejos, donde ahora se encuentra el Jardín de Alejandro, a un costado del Kremlin, deslizándose en su trineo por las montañas de nieve que armaban para la ocasión.
Otros dicen que era la fiesta del dios pagano del sol Yarilo (Ярило) y que de ahí viene la tradición de preparar bliní (блины), algo como crepes rusos. Porque ya que este dios era el encargado de echar al invierno, le rendían tributo con cantidades descomunales de bliní: redondos, calientes y dorados como él. "Sin bliní no hay máslenitsa; sin empanadillas no hay onomástico" decía un refrán.
Cada ama de casa tenía su propia receta para prepararlos y la mantenía en el mayor de los secretos. Para hacer la masa salían al bosque o iban a la orilla del río y recién ahí, en soledad, preparaban sus exclusivos bliní.


+Etapas del ritual

Cada día tenía su nombre en esta semana.
El primer día era la apertura y los niños eran los encargados de empezar la joda construyendo las colinas de nieve y hielo desde las cuales se lanzaban en picada con sus trineos al grito de "Llegó la máslenitsa, llegó la máslenitsa!". Los mayores se les unían solamente desde el tercer o cuarto día.
La noche del primer día se reunía la familia y se ponían de acuerdo sobre el orden en que cada uno iba a ir haciendo las visitas correspondientes, cual día le tocaría a cada integrante de la misma visitar a los demás.
El segundo día, de las diversiones, comenzaban diferentes tipos de entretenimiento: fiestas en las calles, carreras en trineo y muchos espectáculos. Por las calles, grupos de gente con máscaras representaban comedias y conciertos.
El miércoles era el día de los golosos. En todas las casas servían bliní y otros manjares. Se preparaban las mesas como nunca, con todo lo que hubiera. En las calles aparecían tiendas donde, entre otras cosas, se podía comprar una bebida hecha a base de agua, miel y especias.
Las suegras invitaban a sus casas a los yernos a comer bliní.
El jueves, cuarto día, llamado para pasear, era el día del descontrol. Levantaban murallas de nieve y parapetados en ellas intentaban derribar las construidas por otros. También sobre un trineo podían poner un poste y en la punta de este una rueda en la que sentaban a alguien y lo llevaban a gran velocidad por el pueblo. La gente iba detrás cantando y tomando vino. Los más pequeños se disfrazaban y cantando recorrían las casas pidiendo golosinas y dulces.
Supuestamente desde este día se prohibía trabajar. Otras diversiones eran las peleas de gallos y si no había gallos, se tomaban a golpes de puño la gente del lugar.
El viernes se hacían reuniones con las suegras. Las viejas visitaban a sus yernos. La falta de consideración de la suegra hacia su yerno en esta fecha podía llevar a eternas disputas familiares. Una curiosidad: la suegra tenía que llevar los cacharros en los cuales iban a ser preparados los bliní para agasajarla.
El sexto día se dedicaba a la cuñada. Una visita y la mujer de su hermano tenia que hacerle regalos: alguna sartén último modelo, por ejemplo, para que nunca faltaran los bliní en su casa.
El día más importante era el último, el domingo del perdón. Los conocidos y familiares se pedían perdón por cualquier disgusto que pudieran haberse ocasionado. Al encontrarse se besaban, se abrazaban y se pedían perdon diciendo: "Perdoname, de ser posible" a lo que el segundo respondia: "Dios te perdonará". Con eso la ofensa quedaba en el olvido. En este día también frecuentaban el cementerio y dejaban bliní junto a las tumbas de los parientes y conocidos.
El episodio principal de este día llegaba con la noche. Llevaban por todo el pueblo enormes muñecos de paja, que habían sido hechos el lunes, vestidos generalmente de mujer. Estos muñecos simbolizaban la máslenitsa y al arribar a las fogatas los prendían fuego. A veces en lugar de quemarlos los reventaban a palazos. Otra variante era llevar a alguna muchacha o a algún borracho por el pueblo y al salir del mismo los tiraban en la nieve.
El final de la máslenitsa llegaba con el inicio de la cuaresma el lunes limpio. Los hombres solían "lavarse" los dientes tomando vodka para eliminar cualquier resto que pudiera haber quedado de los alimentos que ya no se permitían: leche, huevos, queso, etc. Este lunes era una obligación ir al sauna y ellas lavaban los utensillos de cocina donde habían sido preparados estos alimentos.


+Cargando la cruz

Para los creyentes, máslenitsa (tambien llamada semana del queso) significa la introducción a la vigilia. La iglesia aconseja pensar más en dios, perdonar a los enemigos y, por supuesto, no comer carne. También insta a no olvidar que nunca es bueno perder la cabeza y la conciencia: "Claro que la máslenitsa es una época en que la gente se reúne para divertirse y charlar; pero no hay que destruirse a borracheras o con juegos peligrosos (sic). Sobre todo en esta semana de preparación para la cuaresma."


+Y ahora?

Ya sabemos que es lo que se hacía en esta época y lo que se supone que habría que hacer. Por suerte la realidad es otra y no todos se preocupan por lo que les dicen. Cada uno trata de pasarlo lo mejor posible, haciendo lo que necesite para conseguirlo.

Este año la fiesta fue desde el lunes veintisiete de febrero hasta el domingo cinco de marzo. En Moscú se realizaron eventos oficiales para festejarla por quinto año consecutivo desde que en el dos mil dos se retomaron las celebraciones por iniciativa del ministerio de turismo. Junto al Kremlin, detrás de la San Basilio, se extendió la feria de máslenitsa. Durante toda la semana se realizaron conciertos folclóricos, atracciones, juegos, concursos de preparación de bliní (incluyendo una competición entre rusas y ucranianas), y muchas cosas más. De lunes a viernes funcionó hasta las veintiuna y el fin de semana hasta las veintidós. La quema de muñecos tuvo lugar el domingo a las nueve y media de la noche e inmediatamente los fuegos artificiales le bajaron el telón a la máslenitsa.
En Cheboksari, capital de la República de Chuvashia, los festejos fueron el domingo cinco en el parque central de la ciudad. Para los chicos todas las atracciones eran gratuitas. Se formaron dos "ejercitos": el del invierno y el de la primavera, que se trenzaron en una batalla para ver cual fortaleza de hielo y nieve quedaba en pie. Lamentablemente no tengo el dato y no puedo decirles quien ganó; pero por ahora acá sigue el invierno. Finalmente se eligió a la reina de la máslenitsa.
Ekaterinburgo también festejó máslenitsa el cinco de marzo en el parque Mayakovsky con una feria en la que hubieron diferentes concursos y competiciones deportivas.
Por último es interesante añadir que en Surgut (Khanty-Mansisk), donde la temperatura en esta época puede tranquilamente llegar a los menos veinte grados, se celebró máslenitsa, en un derroche de optimismo, con un desfile de carnaval y, según fuentes que pidieron no ser identificadas, la fiesta terminó mal cuando en lugar de tirarse con bombuchas empezaron a sacudirse cubitos de hielo.

Perdón por contarles esto recien ahora, cuando todo ya terminó hace más de una semana y no haberles permitido saberlo de antemano y venir a participar de la gran máslenitsa; pero estuve muy ocupado con tantos bliní que había por todos lados. ¡Qué ricos estaban!

miércoles, marzo 08, 2006

Ocho de marzo (восьмое марта)

Feriado, de nuevo. Feriado, por suerte. Esta vez se lo debemos y se lo dedicamos a las mujeres. Además este no es un feriado más: ahora que el siete de noviembre ya perdió su lugar entre las fiestas rusas, el ocho de marzo debe ser, después del año nuevo, y del Día de la Victoria, el feriado más importante.
Todos saben que hoy es el Día Internacional de la Mujer; pero (que yo sepa) solo era feriado en la Unión Soviética. Hoy sigue siéndolo en Rusia y en la mayoría de las repúblicas que pertenecían a la Unión, en Uzbekistán se lo celebra como el día de la madre y en Armenia festejan el siete de abril el Día de la Maternidad y de la Belleza.
Este día promueve una locura general por conseguir un ramo de flores para regalarle a quien corresponda. Desde el siete a la mañana todo el mundo va con un ramo en la mano. Es imposible pensar en no hacer regalos en este día.
Como se imaginarán, las flores no son muy baratas en Rusia y menos en esta época del año. Ni siquiera en la estación "Kiev" (Киевская) donde funciona una especie de mercado negro de flores. Esta situación facilitó que ayer, por un instante, me sintiera como en casa al ver a tantos policías más activos que nunca deteniendo gente y pidiéndoles documentos y llevándoselos consigo caminando hacia las comisarías para en el trayecto llegar a algún acuerdo, alcanzar esa sensibilidad en el bolsillo ajeno, que les permitiría ofrecerles a sus mujeres el ocho de marzo que se merecen.

En Rusia esta fecha fue celebrada por vez primera en San Petersburgo en el año mil novecientos trece. Las mujeres organizaron una reunión en una fábrica en la que trataron diferentes puntos de lo que entonces llamaban las "cuestiones femeninas", por ejemplo el voto femenino. La asistencia fue superior a las mil quinientas personas.
Un año después, en el catorce, en muchos países de Europa las mujeres se manifestaron pidiendo por la paz.
En mil novecientos diecisiete las mujeres salieron a la calle, en Rusia, el último domingo de febrero. Llevaban pancartas co inscripciones tales como "pan y paz". Cuatro días después Nicolas II (Николай II) dejaba de ocupar el trono y el gobierno temporal les aseguraba a las mujeres el derecho a votar. Es interesante destacar que según el calendario juliano que se usaba en Rusia, esa fecha fue un veintitrés de febrero; pero fue un ocho de marzo según el gregoriano.


El Día Internacional de la Mujer desde los primeros años de la Unión Soviética fue fiesta. Llegando a ser día no laborable en mil novecientos sesenta y cinco. Tenía sus rituales también y se celebraban las maravillosas mejoras que se alcanzaban cada año en la política de estado en relación con las mujeres.

Sobre el origen del ocho de marzo hay diferentes versiones.
La revolucionaria Clara Zetkin en la Conferencia Internacional de las Mujeres Socialistas llevada a cabo en Copenhague en mil novecientos diez propuso el ocho de marzo como el Día Internacional de la Mujer.
Hay quienes dicen que eligió esta fecha teniendo en cuenta la fiesta judía del "Purim", que data del año cuatrocientos ochenta antes de Cristo y es en honor de Esfir, esposa del rey persa Xerx.
Otros dicen que propuso el ocho de marzo porque ese día en mil ochocientos cincuenta y siete en Nueva York hubo una gran manifestación de trabajadoras fabriles que pedían una jornada laboral de diez horas y que les pagaran lo mismo que a los hombres. Ellas por entonces trabajaban dieciséis.
Una tercera versión afirma que se debió a "una manifestación espontánea organizada por obreras textiles en mil novecientos ocho, también en Nueva York, que se declararon en huelga y entonces el dueño de la fábrica decidió cerrar las puertas e incendiar la fábrica matando a las ciento veintinueve mujeres que se encontraban en su interior". Aunque esta alternativa no convence mucho porque el ocho de marzo de mil novecientos ocho fue domingo.
Los detractores de esta variante afirman que "quienes se basan en el incendio de la fábrica o en la manifestación de las trabajadoras faltan a la verdad con la sola intención de silenciar el verdadero origen de la festividad".
Tampoco vacilan en sentenciar que el mito de la marcha de mil ochocientos cincuenta y siete fue creado con posterioridad para "eliminar el carácter comunista que mas tarde adquirió el Dia Internacional de la Mujer". Lo cierto sería que desde aquella Conferencia de las Mujeres Socialistas de mil novecientos diez, el día fue festejado, como ya dijimos, un ocho de marzo por primera vez en mil novecientos trece en San Petersburgo (en mil novecientos once fue celebrado el diecinueve de marzo y al año siguiente el doce de mayo).
Tambien señalan que la tradición de festejarlo el ocho de marzo quedó instalada después de los acontecimientos del glorioso ocho de marzo (veintitrés de febrero) de mil novecientos diecisiete. Y que si tenemos en cuenta que "las Naciones Unidas, con ocasión de la celebración en mil novecientos setenta y cinco del Año Internacional de la Mujer, ofreció una versión de los hechos que habían conducido al nacimiento del Dia Internacional de la Mujer en la cual se silenciaban de manera absoluta los sucesos vividos en Rusia en mil novecientos diecisiete; lo que nos lleva a creer que fueron precisamente aquellos hechos los que harían del ocho de marzo la fecha elegida para celebrar el Día Internacional de la Mujer".

domingo, febrero 26, 2006

El Día del Defensor de la Patria (День защитника Отечества)

"И если враг нашу радость живую
Отнять захочет в упорном бою,
Тогда мы песню споем боевую
И встанем грудью за Родину свою!"
*


Hoy es domingo y en Rusia comienza la semana laboral. Semana laboral que sera de seis días, hasta el viernes. Todo esto gracias a que el jueves pasado, veintitrés de febrero, celebramos el Día del defensor de la Patria y acá tienen la costumbre, cuando se puede, de no mover el feriado. Le respetan la fecha a la fiesta y corren el fin de semana. Así resulto que el jueves fue festivo, el viernes fue sábado y el sábado se vistió de domingo.

El Día del defensor de la Patria, ahora, vendría a ser la fecha en el calendario que sirve para equilibrar la balanza con el ocho de marzo. Se lo celebra como el día del hombre y se los saluda a todos por igual. No importa si este hombre ni siquiera es capaz de defender su lugar en la fila del banco, por ejemplo.
Pero esta fiesta no siempre significó lo que hoy, ni siempre tuvo este nombre.

Un año y medio antes de las invasiones argentinas, el quince (veintiocho) de enero de mil novecientos dieciocho, Lenin firmó el decreto sobre la creación del Ejército Rojo (Красная Армия) y el veintinueve de enero (once de febrero) sobre la creación de la Marina Roja (Красный Флот).
El veintiuno de febrero del mismo año se publicó el decreto-proclama del SNK RSFSR (СНК РСФСР) "¡La Patria Socialista está en peligro!" (Социалистическое Отечество в опасности!). Los alemanes habían decidido no hacer caso del tratado de paz firmado unos meses antes. En Moscú, Petrogrado y muchas otras ciudades, el veintitrés de febrero, se realizaron multitudinarios mitines en los cuales trabajadores y campesinos se dispusieron a defender a la Patria Socialista formando parte de las fuerzas armadas rojas.

Desde entonces cada año el veintitrés de febrero se lo celebró como el "Día del Ejército Rojo" (День Красной Армии) hasta que en el cuarenta y seis paso a llamarse "Día del Ejército Soviético y de la Marina" (День Советской Армии и Военно-Морского Флота). Solamente desde el año noventa y cinco este día es conocido como el "Día del defensor de la Patria".

Hay que resaltar que, a pesar de los cambios de nombre, la fiesta sigue teniendo la misma importancia y las ciudades y pueblos se siguen llenando de carteles con felicitaciones para los hombres de hoy y los defensores de la Patria de ayer. Claro que algunas veces se les escapan algunos detalles con tanta emoción que ponen en festejar. Veamos dos ejemplos, dos hechos que sucedieron este año:
–la capital rusa apareció adornada con afiches que llevaban inscripciones acordes a la fiesta, pero que tenían la imagen del buque de guerra estadounidense "Missouri". Los culpables ofrecieron sus disculpas y dijeron que todo se debió a un error técnico. No querían hacer referencia a ningún barco en particular, solo poner un símbolo naval.
–en Kaliningrado, por su parte, los defensores de la Patria fueron felicitados con un tanque alemán. La imagen del tanque aleman "Tigre" (incluso se podía apreciar una cruz negra sobre la bestia) acompañó al saludo de la revista semanal "Cascada" (Каскад), editada por los ferroviarios del lugar. Representantes de la publicación se hicieron cargo del error y prometieron disculparse en el próximo número.


+El veintitrés de febrero durante la Gran Guerra Patria.
–Mil novecientos cuarenta y dos: Stalin hizo imprimir un comunicado enumerando los resultados de los primeros ocho meses de guerra con los ocupantes nazis. Los números eran de terror. Millones de pérdidas. Cientos de ciudades entregadas, republicas enteras. Pero el comunicado terminaba dando ánimos y exigiendo la derrota total de los alemanes antes de que alcanzaran Moscú.
Churchill también envió sus saludos a la Unión Soviética diciendo: "en esta solemne fecha expreso el sentimiento de admiración y agradecimiento con los cuales el pueblo del imperio británico sigue sus hazañas y nuestra seguridad en el victorioso final de la guerra..."
–Mil novecientos cuarenta y tres: El Ejército Rojo preparó el mejor de los regalos destruyendo a los alemanes en Stalingrado y capturando doscientos mil soldados enemigos.
Stalin escribió el informe de los veinte meses de guerra remarcando los últimos éxitos obtenidos y recibió un telegrama firmado por Roosvelt, de felicitaciones por las victorias sobre los alemanes que frenaron el avance de los nazis.
–Mil novecientos cuarenta y cuatro: Se les otorgó el título de Héroe de la Unión Soviética a más de doscientos generales, oficiales, sargentos y soldados. A algunos millares de integrantes del ejército les fueron entregadas diferentes ordenes y medallas.
Por entonces se encontraban en las filas de las fuerzas armadas más de seis millones de soldados y comandantes que contaban con cinco mil tanques y ocho mil quinientos aviones.
–Mil novecientos cuarenta y cinco: Faltaban escasos dos meses para la entrada de las tropas rojas en Berlín y José recibía un telegrama del "viejo" amigo Churchill donde decía que: "las futuras generaciones deberan reconocer su deuda incondicional con el Ejército Rojo, como los que hemos vivido para presenciar estas soberbias conquistas."

viernes, febrero 10, 2006

Polonia II – Varsovia (Польша II – Варшава)

+Llegada y primeros pasos


La estación central de trenes de Varsovia está ubicada, logicamente, en el centro de la ciudad y las vías y los andenes están bajo tierra. El hall central sí lo construyeron sobre la superficie. Son cerca de las once de la mañana y después del viaje, y con el peso de la mochila sobre los hombros, lo más necesario es encontrar el hostal. Luego de mucho pensar y mirar la calle, me decidí. No tenía ningún mapa de la ciudad, entonces era a suerte. Había que tomar el colectivo que iba para arriba o cruzar y subirse al que iba para abajo.
Kilometro ceroMe subí al que iba para el norte más que nada porque no quería bajar al pasadizo para cruzar la calle, creo. En el bondi encontré el esquema del recorrido y vi que la parada número cinco era la mía: "Karolkowa".
Descendido paré a las primeras personas que pasaron a mi lado. Eran dos hombres. Los abordé pronunciando el nombre de la calle y gesticulando. Quien parecía ser el mayor le dijo algo a su compañero y después me pregunto si hablaba ruso: "¿Ruso?", respondí afirmativamente contento y empezó a hablarme en polaco. Solo pude entender que en un momento dijo "a la derecha" y mas tarde "a la izquierda". No se si lo dijo en ruso o si en polaco eso se pronuncia de la misma manera. Cada vez que el que no tenía mas remedio que parecer el menor quería decirme algo; el primero se imponía y lo callaba con una serie de ademanes. Al final me deshice de ellos y después de rondar un poco el barrio encontré mi cotorro temporal.
Acomodé las cosas en un rincón y me fui a la calle, ya feliz poseedor de un mapa y una guía de Varsovia que me dio la gentil empleada del hostal.
Los polacos, que entonces hacía poco habían entrado a la UE, ya parecían tener la suficiente fuerza para decidir quien más puede ser tan miembro de la UE como ellos y quien no. Este cartel estaba pegado en una pared por ahí cerca.

+La Ciudad Vieja
La parte antigua de la ciudad no estaba lejos. Este sector de Varsovia, la Plaza del Viejo Mercado, produce, ni bien asomás por ahí, la sensación de transportarte cientos de años hacia atrás.


Pero no, algo no huele lo suficientemente mal, a viejo. La plaza de alguna manera me hizo acordar a la Plaza Dorrego, en San Telmo. Igualmente no es eso. Lo que sucede es que prácticamente ninguno de esos edificios tiene mas de cincuenta años, porque después de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial no quedó nada en pie en ese lugar. Todo esta demasiado nuevo y cuidado para pretender tener todos los años que aparenta.



+El Camino Real
Desde la Ciudad Vieja, desde la Plaza del Castillo, comienza lo que se llamaba el Camino Real. Ruta que comunicaba la ciudad con una de las residencias reales, el palacio Wilanow, levantado al sur de la ciudad.


Recorrer el Camino Real es uno de los paseos obligados. Cruzando la ciudad de norte a sur uno se encuentra con estilos muy diferentes de monumentos y edificaciones. Empezando por la "Victoria" erigida en honor a la derrota de los nazis y la liberacion de Polonia.



Unas cuadras más adelante, caminando hacia Wilanow, sobre la mano derecha, hay un callejon en forma de curva.


Ahí, los gatos no mienten, podría pasar cualquier cosa. Y aprovechan. Chopin se hace el sota y mira para otro lado.


Copernico mide algo y se pone triste, guarda su secreto.


Y Sienkiewicz siente que le tocaron el "quo vadis" y, confundido, deja caer algunos manuscritos disponiendose a poner orden.


Nowy Swiat
El Camino Real durante su trayecto va cambiando de nombre. Una parte se llama Nowy Swiat (si no me equivoco significa nuevo mundo). En este sector es donde más bares, cafés y negocios hay. También es donde hay más gente y movimiento.

Un restaurante llama la atención inmediatamente porque en la vidriera tienen un plato enorme, unos cubiertos gigantes y unas empanadas tan grandes como esas con las que soñamos a veces. Todo hecho en bronce. En el menú, buscando, se pueden encontrar dos variedades de empanadas argentinas.



Cuando Nowy Swiat se cruza con Jerozolimskie tenemos en una esquina un edificio de la época de Stalin. Uno de tantos. Lo que resalta en este es la inscripcion que tiene en la fachada "todo el pueblo construye su capital" (o algo por el estilo). El edificio es del año cuarenta y nueve y en el funcionó el consejo encargado de dirigir la reconstrucción de la ciudad.



Pero hay que seguir, estamos llegando a la zona de las embajadas y al parque Lazienkowski. Entre las embajadas y edificios gubernamentales hay que destacar a los edificios rusos. Porque para entender un poco más todo, enseguida notamos que la Embajada Rusa es más grande que la Casa de Gobierno de Polonia. Las embajadas están sobre la mano derecha (siempre mirando al sur, hacia Wilanow); sobre la izquierda esta el parque.


En el parque hay muchas esculturas, la más conocida y concurrida es la de Chopin, con sus bancos distribuidos en semicirculo delante. El Palacio sobre el agua, a su vez, es la construcción más fotografiada de Lazienkowski, que data de la segunda mitad del siglo diecisiete y fue remodelado en el dieciocho al estilo barroco.



A esta altura los pies comenzaron a no responderme; me tomé el quinientos diecinueve que me dejó en las inmediaciones de Wilanow. Wilanow fue la residencia del Rey Jan III Sobieski, levantado a fines del siglo diecisiete. En sus comienzos parece que la residencia se llamaba "Villa Nova" y de a poco fue convirtiendose en "Wilanow".



+Conversacion en el locutorio–Przepraszam (disculpe, en polaco).
–Eh! English?
–Oh, yes. Don´t you know the name of the month that starts after january?
–February?
–Yes, february! Italiano?
–No, argentino.
–Ah, habla español.
–Si, claro.
–Es que tengo que decir a mi amigo que es de Madrid que iré de visita en...
–Febrero?
–Si, eso, febrero. No podía recordar, gracias!
–De nada, no es nada.
–Ciao.
–Chau.

+La guerra


Este monumento es del año mil novecientos ochenta y cuatro y fue erigido en memoria del levantamiento del Ghetto de Varsovia, financiado por suscripción de particulares. Ubicado cerca del centro, enfrente de la biblioteca. Obelisco y estatuas en el memorial
Más alejado, cerca del aeropuerto Chopin (Chopin en Varsovia es como Pushkin acá o San Martin en Argentina, todo lleva su nombre), hay un gran parque memorial de la Segunda Guerra Mundial.

Placa en rusoAcá, como dice el cartel, están enterrados casi veintiún mil quinientos soldados y oficiales del Primer Frente Bielorruso.

El parque es muy amplio, gente caminando, pero todo muy solemne. Nadie podría levantar mucho la voz en este lugar. El respeto se impone. El día gris, plomizo que hacía le daba el marco que se merecía el Memorial.



+El Palacio de la Cultura y de la Ciencia.
Edificio que se merece un parrafo aparte. Construido entre los años mil novecientos cincuenta y dos y cincuenta y cinco, presentado al pueblo polaco como un regalo de Stalin. Para levantarlo se utilizaron más de cuarenta millones de ladrillos, por ejemplo.

Con sus doscientos treinta y cuatro metros y medio de altura es el edificio más alto de la capital. Desde el mirador se puede obtener una muy buena vista de la ciudad, pero tiene que estar despejado el cielo y lo mejor es que no haya viento.

A muchos polacos le gusta decir que este edificio es un simbolo de la ocupación rusa. Algunos creen que es interesante, otros que es una basura y los demás tratan de ignorarlo. Hubieron muchos proyectos que iban desde la demolición hasta la mudanza del mismo a algun lugar alejado. Pero el presupuesto nunca alcanzó. Por eso se dice que permiten la construcción de tantos edificios tan altos alrededor del Palacio de la Cultura y de la Ciencia: para taparlo, para que algún dia no se lo distinga, no se lo note más.

Hay mañanas en las que la niebla hace que a más de la mitad del edificio no se la pueda ver. En estos días los habitantes de Varsovia deben andar medio felices.