lunes, mayo 09, 2005

¡Feliz día de la Victoria!

-¡Hoy es 9 de mayo, hay que festejarlo!
-¿Por qué? ¿Qué paso?
-El 9 de mayo de 1945 Alemania firmó su rendición al ejercito soviético que estaba en Berlín.
-¿Estás seguro de que los rusos entraron en Berlín? Porque yo escribí en el secundario un trabajo de tesis sobre la segunda guerra mundial y no había nada sobre eso.

Era mayo de 2001, yo todavía estudiaba en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y tuve esa conversación. Tenia que recordar a Germán con su “trabajo de tesis de secundario” en este gran día.
Sartre ya había dicho que la historia podia ser cambiada y que los historiadores lo demuestran en cada libro.
Germán nunca le corrigió el final a su “tesis”...











Este año son 60 los que se cumplen desde aquel 1945. Y la fiesta es enorme. La Plaza Roja estuvo cerrada durante unos 10 días, repeticiones, ensayos del desfile. Tanques, camiones, cañones de la Gran Guerra Patria (así es su nombre en ruso). Todo tenía que estar bien aceitado, no podía haber fallas de ningún tipo. Por eso también es que la cantidad de policías, militares, colimbas y especiales que había todos estos días, principalmente en el centro, era innumerable. Nunca vi tantos juntos. Caminabas por las calles y no había manera de evitar sentir sobre tus hombros la mirada de algún agente de la ley controlándote.
Y ya hoy, 9 de mayo, el desfile salió como lo habían planeado. Duro exactamente una hora. Vinieron de todos lados. Nadie quería perderse salir en la foto. Bush sentado a la izquierda de Putin y Chirac a la derecha fueron los que aparecieron en casi todas las fotos seguramente.
Pero las verdaderas figuras, estrellas en este día fueron los veteranos. Esas personas de mas de 75 años que hicieron la guerra en su momento, que vivieron esa guerra. Comenzó el desfile y aparecieron algunos subidos a los camiones de la época que los paseaban por la Plaza Roja, otros estuvieron sentados en el palco. Todos mostrando sus orgullosos pechos ornamentados con medallas de todos los tamaños, sosteniéndose unos a otros si hacia falta para que ninguno se perdiera nada. Algunos no pudiendo contener las lágrimas. Héroes, todos héroes.
Uno quisiera hacer muchas cosas por ellos; pero no puedo hacer más que esto: dedicarles estas líneas y darles mi homenaje.

Así como a Soriano le gustaba jugar en Alemania a adivinar cuando veía a algún viejito por la calle, cuál había sido su lugar en la Alemania nazi; aquí uno, en cambio, puede alegrarse mirándolos e imaginando su papel dentro del ejercito liberador rojo.
A ellos gracias y S Dniom Pobedi para todos!!!