miércoles, diciembre 12, 2007

Eduard Streltsov (Эдуард Стрельцов)

1. Un niño enloquece mirando lo que es capaz de hacer su ídolo Fedótov con una pelota. La gente a su alrededor parece feliz, gracias a los goles de Fedótov son felices. El pequeño sueña con algún día estar del otro lado del alambrado. Cada tarde él también mete goles en el potrero. El pibe se llama Eduard Streltsov y años después su ídolo Grigori Fedotóv le confesará: "Sí, Edik, yo también jugaba al fútbol, pero no como jugás vos...".

2. La URSS y Polonia tenían que definir entre ellos quien iba al mundial de Suecia. Todo el equipo está en la terminal de trenes "Belorússkaya", listos para partir. Todo el equipo menos dos jugadores. Streltsov e Ivanov no aparecen, la temida dupla de ataque. El tren parte sin ellos. Los delanteros logran, en un coche, alcanzar a la formacion en Mozháisk, el tren se detuvo especialmente para que ellos subieran. Los dos estarían entre los once titulares; pero había una condición: solamente a fuerza de goles y trayendo la clasificación podrían lograr que no se volviera sobre el asunto. Streltsov estaba lesionado y le pidió al medico que hiciera lo imposible para que pudiera jugar. Streltsov metió un gol y dio una asistencia. Después del partido el entrenador Kachalin dijo: "Ni con las dos piernas sanas lo había visto jugar tan bien como hoy en una".

3. Streltsov mira a través de su copa de vino el revuelo de faldas que hay en la sala. Es una hermosa tarde de mayo, ideal para pasar en una dacha. Streltsov sabe que todos esperan que el abandone su sillón y termine de encender la fiesta. Streltsov ya es la máxima figura del futbol soviético y de él depende el éxito de la Unión en el mundial de Suecia que se avecina. Streltsov inclina la copa y bebe un sorbo. En momentos así no puede evitar recordar su infancia sin un padre, sin comida, con una madre enferma del corazon y declarada inválida, su primer trabajo como cerrajero, sus comienzos en el equipo de la fábrica Frézer ni cuando después de un partido contra las inferiores del Torpedo el técnico de éstos lo convocara a una prueba con el equipo mayor. Él tenía dieciséis años y llegó con una pequeña valija de madera en sus manos. Streltsov se siente observado, levanta la cabeza y ve a una preciosa muchacha que le sonríe, insinuantemente, sin dejar de moverse. Streltsov tiene solo veinte años y más de cien millones de personas sobre sus espaldas. "Es hora de convertir esta reunión en una fiesta", piensa y se levanta.

4. Recuerdo los comienzos de nuestra relación: Edik me llenaba de regalos. Algunas de esas cosas ni me animaba a usarlas. Conmigo siempre se portó tan bien que jamás hubiera esperado una agresión de su parte. Un año y medio vivimos tomados de la mano. Finalmente no aguantó más y empezó a planificar nuestra boda. Decidimos casarnos una vez que terminaran los Juegos de Melbourne, en enero del cincuenta y siete. Había pedido ya mis vacaciones en el trabajo, todos nos felicitaban de antemano. A los pocos días pasamos nuestra primera noche juntos y al día siguiente desapareció.

5. Streltsov, con ayuda de una banqueta, mira a través de la mínima ventana que tiene su celda. Necesitaba alcanzar la ventana para poder mirar hacia adentro. A veces piensa en su mujer y en la pequeña hija que no conoce, luego suele irse un rato a revivir la victoria en los Juegos Olimpicos del cincuenta y seis: "la pelota jugada por Streltsov tiene ojos", decían. La llegada a Moscú, miles de personas esperándolo a él. "Las fiestas, las mujeres fáciles, el alcohol: mierda -piensa-, cuánta falta me hacen..." Los quilombos alternados con la clasificación a Suecia. Finalmente, como cada vez, termina revisando aquella noche del veinticinco al veintiséis de mayo. Repasa lo que recuerda e intenta rearmar la parte que se le escapa, esa que le contaron en el juicio. Hoy casi nadie cree en ese proceso, entonces la que era su esposa tampoco lo creyó. "Streltsov no es capaz de pegarle a una mujer y -sobre la violación dijo que- probablemente la chica estuvo coqueteando demasiado y Edik habrá creído que se trataba de una más que quería conocerlo". Streltsov, la oveja negra del fútbol, era sentenciado: la moral y las buenas costumbres triunfaban. Siete años a la sombra fue el veredicto tomado a puertas cerradas por el jurado. "¿Pelé? ¿Quién es Pelé? Si hubiera ido yo...", se repetía Streltsov.

6. -Ni te imaginás lo que sufrí yo mientras vos estabas en la cárcel -es inútil hacerse el dormido, la madre le conoce las mañas-: las miradas, los rumores. ¡Hacerle eso a tu mamá! Un borracho metieron en tu cuarto, tuve que vivir con él. Se encerraba en la casa y me dejaba horas en la calle. La madre de Streltsov quedó sola en la casa con el borracho porque, unos meses antes de las páginas policiales en la vida de Streltsov, había aprovechado la ausencia de este para echar de la casa (con su enorme panza) a la futura madre de su nieta.

7. Streltsov está de nuevo del lado de adentro del alambrado. Por ahora le permiten jugar en el torneo de la ciudad para el equipo de una fábrica. La noticia de su regreso al fútbol corrió rápido y el pequeño estadio está a punto de reventar. El alambrado apenas puede contener a la masa proletaria que se hizo presente para ver a su ídolo. Cuando se puso la camiseta del Torpedo en su segunda etapa para el campeonato del sesenta y cinco, ya hacía tiempo le habían perdonado todo. No tenía más la velocidad de antaño, estaba pesado; pero le seguía sobrando clase. Las tribunas enloquecían, como si Streltsov nunca se hubiese ido. El entrenador de la selección iba armando, en su cabeza, el equipo ideal pensando en Inglaterra sesenta y seis. Streltsov, "el más fuerte dentro de la cancha y el más débil fuera de ella" (según lo calificara alguna vez su compañero Valentín Ivanov), estaba en ese equipo. Las tratativas no llegarían muy lejos: se hicieron algunos llamados, se llenaron muchos papeles, pero todo fue en vano: la KGB todavía no dejaba a Streltsov cruzar la frontera. Solamente después del mundial pudo volver a vestir la gloriosa CCCP.

Streltsov en letras:
-A los diecisiete debuta en la selección, mete seis goles en sus dos primeros partidos (tres en cada uno).
-Dieciocho años, goleador del campeonato de la URSS (mil novecientos cincuenta y cinco).
-Diecinueve años, campeon olímpico.
-A los veintiún años es arrestado y sentenciado a siete años. No va al mundial de Suecia.
-Veintiocho años, regreso al fútbol grande.
-Mil novecientos sesenta y cinco: campeón de la URSS.
-Mejor jugador de la URSS en mil novecientos sesenta y siete y sesenta y ocho.
-Gana la copa de la URSS en mil novecientos sesenta y ocho.
-Tres copas del mundo y tres copas de Europa podría haber jugado, pero no jugó ni una.
-Para la selección jugo treinta y ocho partidos y metió veinticinco goles.
-Jugó doscientos veinte partidos por el torneo de la URSS convirtiendo cien goles.
-Muere el veintidós de julio de mil novecientos noventa, un día después de cumplir los cincuenta y tres años, de un cáncer de pulmón.